1 de abril de 2011

Pueblos que forjan… un pensamiento, un sentimiento y una creencia...

Parte: IV

…Tierra querida con tus torrenciales lluvias, con tus peligrosos rayos definidos en relámpagos y temidos truenos, que gracias a ellos desde muy niños entendimos las leyes naturales: “Como la luz siempre es más veloz que el sonido” o ¿Cómo no entender la ley de la gravedad?, cuando los blancos granizos golpeaban nuestras orejitas o el suelo aquellas tardes de lluvias, causantes de huaycos, que embravecían nuestros ríos, pero igual aprendimos que el rio de la pampa era más viejo, por su cauce, que el rio del barrio, este se salía de un lado hacia otro; alterando la tranquilidad creando suspenso; pero siempre sus aguas han cruzado y cruzaran nuestro pueblo. ¡Pero no debemos alterarlo…!

Aquellos atardeceres, casi serrando la noche, en donde empezaban los ensordecedores chirriar de los quis-quis y del chullulluk, rompiendo el silencio desde los eucaliptos, alisos, shirajes o debajo de las piedras; escenarios en donde bajo este sonido armonioso y en complicidad de las noches muchos de nosotros iniciamos una relación sentimental que tal vez… ha perdurado toda una vida o quizá dejó un ensueño imborrable, porque somos seres con conciencia, seres con sentimientos y a veces el sentimiento mata…

Pero ahí está ese pueblo donde pasamos alegrías, tristezas, desengaños, hambres, fríos, esperanzas, etc. Todo lo llevamos en lo más subliminal de nuestro ser…Que si de nuevo tuviéramos que elegir el lugar de nacimiento, siempre seria Conchucos...

... Conchucos pueblo de tradiciones y de festividades muy arraigadas como la fiesta de Setiembre, la más trascendental de nuestro añorado pueblo, en donde se empieza con la corte de leña del prioste, donde cada paisano tiene un papel actoral muy altruista, como el Julio Shentao tiene que trepar los árboles, el sapo de mayas a los bravos, Serapio a la chicha de jora, la Tía Dominga con la Abuela Teresa a la cocina, a sozonar el mechao de la carne de los toros criados en gélidas punas donde cada setiembre se despiden para no volver… y así un sin número de actividades y gracias a sus responsables y donantes garantizan una de nuestras más famosas tradiciones.

Las entradas, sus bailes sociales, la carrera de doce, la infaltable y pomposa luminaria, la carrera de cintas, su campeonato de fútbol, concluyendo con la tradicional tardes taurinas, así se traduce septiembre en donde todos los hijos Conchucanos llegan de distintas geografías del mundo con la fe de pedir o agradecer al Viejo de Animas por el milagro, que no es más que su propio mérito y trajín de cada hombre en las circunstancias que le ha tocado vivir. Pero a bailar en la fiesta donde nos reencontraremos con nuestra familia, con los viejos amigos o entablar nuevas amistades, ahí encontraremos al cho del barrio, de la pampa o la plaza…¡ Habla Sobao, Colorau, Motongo, Jisho, Shilve, Shanti, o Doña Lushi, Claudina, Meche, Shiva, Dona, Matilde, Ofemia, Shavela, etc. Costumbres de nuestros pueblos, destiladas en los filtros de las tradiciones y de la religión, modificadas a través del tiempo.

Tierra serrana…llamada así por los españoles, pero cuna de guerreros por tradición, engrandecida por la voluntad y decisión de su gente progresista…observándote e inspirándome en ti, tan vieja como tan nueva, podríamos tal vez escribir aquí la verdadera historia de la identidad como "Nación Conchucana".


LUMINARIA


 

No hay comentarios: