Hoy preparamos para rendirles nuestro más sincero homenaje en esta emotiva fecha en que cada año saludamos a todas quienes han tenido la bendición no sólo de traernos físicamente a este mundo, sino que además han entregado su vida en torno a la formación de nosotros sus hijos.
Y es precisamente a la madre conchucana aquellas mujeres a quienes queremos destacar esta fecha… a esas esforzadas madres que se entregan en cuerpo y alma al cuidado de su familia, con la única ilusión de que el día de mañana sus hijos puedan enfrentar de mejor manera lo bueno y lo malo de la vida.
Crecimos en una familia provinciana, como muchos de ustedes, donde nuestra madre jugaba un papel fundamental. Con su cariño, preocupación y amor, llenaba cada rincón del hogar.
Desvelada en las frías noches de invierno cuando uno de nosotros se encontraba enfermo, o emocionada hasta las lágrimas con nuestros primeros pasos o nuestros logros, la figura de mamá siempre estuvo presente en lo más trascendental de nuestra vida.
Hoy, el mundo algo cambiado, y la mujer por las más diversas circunstancias debe salir a enfrentarse al mundo laboral, compartiendo su tiempo entre el trabajo y su familia, realizando un doble esfuerzo de entrega y sacrificio. Debe responder no sólo en el rol fundamental de la formación de sus hijos, sino que además debe cumplir con los horarios y exigencias de su ocupación laboral.
Y es aquí a donde nuestra juventud y las instituciones deben apuntar, debemos de una vez por todas abrir los ojos y dignificar el rol de la mujer en nuestra comunidad y la sociedad.

