Caminando voy nostálgico
casi aturdido por los recuerdos y los cambios sociales, mi imaginación se
puebla de ideas y esto polariza mis sentimientos.
¡Escucho el sonido arrullador de las campanas de la Iglesia!.
!En mi mente aparece
tu figura!
Al acércame al templo
de tus primeras oraciones, pareciera que entonas una canción sacrosanta. ..
Miro al interior…
Escucho la voz del
sacerdote que no es el reverendo
“Pashco”,
miedo ciento hacer una reverencia,
como si ya, algún santo hubiese reprochado mi presencia.
como si ya, algún santo hubiese reprochado mi presencia.
Escucho esos canticos cristianos herméticos
y que sin embargo reconozco como cantos de nuestros tiempos, …
pero en estos días ya, algún dios espanta a la juventud, a diferencia cuando te conocí.
y que sin embargo reconozco como cantos de nuestros tiempos, …
pero en estos días ya, algún dios espanta a la juventud, a diferencia cuando te conocí.
Estoy meditando devanando los hilos que me conducen a ti...
La tarde cayendo
esta,
todo el campo se queda mudo y sombrío.
Suena tenebroso el rio Tauli.
El viento me trae tu nombre.
Puedo sentir, la espina clavarse en el corazón.
...repasando estoy, el hilo que me conduce a ti...
Piso ahora el campo donde nos amábamos. ¡Verde crujiente!.
Siento ser degollado por espíritus rencorosos…
Hoy estas yerbas silvestres se reúnen en este verde fondo
lluvioso, parece ya, no reconocerme.
Vuelvo la vista allí donde conversábamos,
reíamos y olvidamos los problemas, olvidamos el colegio, olvidábamos el mundo y
verificamos que podíamos vivir perfectamente sin ello.
reíamos y olvidamos los problemas, olvidamos el colegio, olvidábamos el mundo y
verificamos que podíamos vivir perfectamente sin ello.
Los pensamientos se me rebelan y, Surge en el fondo de mi
imaginación tu rostro risueño, que me hace sentir las más puras emociones del
amor.
Entonces vuelvo a recoger el hilo que me conduce a ti...
Mientras en las vacías chacras hoy se seca la vida.
Hoy los amores
destruyen la naturaleza para amarse en cuatro paredes y gozar de un amor
cautivo.
Nos quitan nuestros campos para entregárselo a espíritus
malignos,
algunos semejan seres humanos con mentalidades deformadas que como garras extendidas hacia nosotros, parecen amenazarnos.
algunos semejan seres humanos con mentalidades deformadas que como garras extendidas hacia nosotros, parecen amenazarnos.
Están las calles… el ruido de tus pasos se extinguió, no hay
caserón, no hay cequión.
Húmedo esta debajo del sauco,
el banco de piedra fue lavado por la lluvia.
La nube se desliza,
asoma el sol luminoso,
el arcoíris sobre el
pueblo esta.
¡El pueblo es hecho para el amor! ¡Oh bello cuadro para el
beso!
Lo dicen sus flores misteriosas y sensuales como alma de
mujer, lleno de aromas.
Sus grandes bosques de arboles cómplices de ramaje encubridor,
como para fecundarse en su sombra.
La música de las aguas de sus dos grandes ríos como canción
misteriosa.
El murmullo desconocido de briza, aves, ramajes… remedando
flautas de un deleite sutil pecaminoso.
Pero una noche de julio un fuerte viento pasó sobre el
pueblo cargando todos los perfumes y los secretos del amor.
!Ya no están las flores que cada otoño nos perfumaban
nuestro amor con su seductora
fragancia!.
Los cariños de ayer
quedan lejos en la distancia y en el tiempo,
pero están cada vez más próximos en el corazón.
pero están cada vez más próximos en el corazón.
Hoy no te silbarán por las noches,
ya no murmuran la gente al pasar de la mano los dos,
ni ladraran los perros nuestra presencia,
ya nadie reprochara nuestra conducta.
ya no murmuran la gente al pasar de la mano los dos,
ni ladraran los perros nuestra presencia,
ya nadie reprochara nuestra conducta.
Ya no verá el sol, nuestras caminatas por los
campos...,
ni la lluvia...
ni las margaritas de junio...,
los rayos de la luna ya no volverá ha bañarnos cada madrugada,
ya no me verán las gentes esperándote en la esquina
como un dulce ladrón…
ni la lluvia...
ni las margaritas de junio...,
los rayos de la luna ya no volverá ha bañarnos cada madrugada,
ya no me verán las gentes esperándote en la esquina
como un dulce ladrón…
Por: Carlos R.


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