¡Qué ingenuo y confiado fue el pueblo peruano, que agobiado
por la aguda crisis socioeconómica, extrema pobreza y además sediento no sólo
de agua, también de urgentes cambios sociales, al votar, de manera sincera y honesta,
por Ollanta Humala, creyendo que en verdad iba a realizar la GRAN
TRANSFORMACION, una atractiva propuesta que vendió a todo el pueblo, durante su
campaña electoral!, como quien vende sebo de culebra. Digo “ingenuo y
confiado”, porque no fuimos capaces de darnos cuenta que, en el fondo, el
candidato preferido estaba hablando de una “gran transformación” pero NO de la
transformación social, sino de su “transformación” personal, es decir de la
transformación de su conciencia..
En efecto, pocas veces, durante la vida
republicana, estamos siendo testigos de una GROSERA RENDICIÓN ante la presión
de una derecha enajenada, de la Sociedad Nacional de Minería, de la CONFIEP, de
la prensa limeña corrupta y de las Transnacionales, tanto así como para que
cambie rápidamente de un discurso a otro de manera cínica, por no decir
descarada, sin ningún pudor ni respeto por el pueblo que lo eligió. Hoy,
aquella propuesta, que nos planteaba la revisión de los contratos con las
transnacionales mineras, el cambio de la constitución, cárcel para los
corruptos, inhabilitación de por vida para que éstos asuman la función pública
etc. lo ha arrojado fácilmente al tacho de la basura, complaciendo así a los
grupos de poder económico locales y a las transnacionales, quienes seguramente
estarán saltando de alegría y riéndose de oreja a oreja en los bufets limeños y
estadounidenses, de un Presidente que resultó mucho más fácil de lo que
imaginaban domesticarlo y ponerlo a su servicio.
¡Cómo se puede embaucar a todo un pueblo humilde y pobre,
que creyó que el Comandante iba a ser la única esperanza de cambio social en
este país! En ellos, los comentarios giraban en torno a encuestas, análisis
políticos, opiniones de los expertos, que obviamente reflejaban los ataques que
la mayoría de la prensa limeña le hacía al candidato Humala. No cabía duda que
Humala era vilmente atacado, es decir, era la piñata de los instrumentos mediáticos
de la derecha afines a las transnacionales: “Chavista”, “violentista”, eran los
adjetivos más frecuentes en dicha prensa, así como las acusaciones de no tener
Programa de Gobierno, o de cambiarlo a éste varias veces, uniéndose a este coro
de ataques la mayoría de medios de comunicación locales. Salvo el diario La
Primera y Hildebrandt en sus Trece, medios de cobertura nacional y dos o tres
de cobertura local, eran favorables al candidato nacionalista, entre éstos
últimos canal 45 y el programa radial El Maletero. Lo cierto es que en este
clima electoral, lo único que predominaba eran sinceros y honestos deseos que
el candidato Ollanta Humala gane las elecciones, en la primera y segunda
vuelta. Tanto eran tales deseos que muchos electores, obreros, empleados y
madres de familia humildes, lo expresaban rogando a Dios y prendiendo velas a
los santos. “Hay diosito ojalá que gane Ollanta”, “urgente, urgente Ollanta
Presidente” “El agua no se vende, Ollanta lo defiende” eran algunas de las
arengas infaltables en las vigilias y en cuanta movilización se daba a lo largo
y ancho de del Perú.
Hoy, a más de cuatro meses de su gestión, es evidente , que
hasta el más común de los mortales puede observar esa “gran transformación”,
repetimos no del país, sino de su actitud o comportamiento.
La clase política conservadora de la derecha, los ultra
liberales y las transnacionales le coloquen el título de ANTISISTEMA. Y, en
esta desesperación, también fue acusado, por algunos de operar en favor de
Vladimiro Montesinos. La conclusión: Este Ollanta fue un radical convicto y
confeso, aparentemente dispuesto a “incendiar la pradera”, el cual cada vez que
hablaba generaba expectativa, tanto en el pueblo como en los sectores
plutocráticos conservadores, era un Ollanta al que poco o nada le importaba el
cacareado ESTADO DE DERECHO. El Ollanta candidato del 2006 nos evoca aquel
candidato con su polo rojo llevando la inscripción “Amor por el Perú”,
paseándose por las principales ciudades del país, capitales de regiones,
provincias y distritos con un mensaje cargado de grandes promesas, que de
llevarlos a la práctica probablemente sí que generaban grandes impactos
nacionales. En resumen, el Ollanta candidato del 2006 nos alucinaba a todos
aquellos peruanos que anhelamos verdaderas TRANSFORMACIONES SOCIALES PARA
NUESTRA PATRIA Y NO MAQUILLAJES O MÁS DE LO MISMO, puesto que de maquillajes ya
estamos cansados, desde hace más de 180 años.
Aquí observamos a un Ollanta trajinando entre la ambigüedad
y la ambivalencia, con tendencia a usar el doble discurso. Y, es que las
famosas giras al exterior, especialmente a Estados Unidos parece que le cambia
el CHIP CEREBRAL, a tal punto que de rojo pasa a rosado. Ya no habla de Plan de
Gobierno sino de “hoja de ruta”, elaborada supuestamente por TODOS LOS ACTORES
SOCIALES REPRESENTATVOS, en aras de un gobierno de GRAN CONCONCERTACIÓN
NACIONAL. Lo más anecdótico, y para demostrar los giros dados por el candidato
nacionalista en “FAVOR DE LA DEMOCRACIA” Y DE LA “ESTABILIDAD ECONOMICA”, "oro y agua es posible".
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