12 de diciembre de 2011

LA GRAN TRANSFORMACION DE OLLANTA


¡Qué ingenuo y confiado fue el pueblo peruano, que agobiado por la aguda crisis socioeconómica, extrema pobreza y además sediento no sólo de agua, también de urgentes cambios sociales, al votar, de manera sincera y honesta, por Ollanta Humala, creyendo que en verdad iba a realizar la GRAN TRANSFORMACION, una atractiva propuesta que vendió a todo el pueblo, durante su campaña electoral!, como quien vende sebo de culebra. Digo “ingenuo y confiado”, porque no fuimos capaces de darnos cuenta que, en el fondo, el candidato preferido estaba hablando de una “gran transformación” pero NO de la transformación social, sino de su “transformación” personal, es decir de la transformación de su conciencia..
En efecto, pocas veces, durante la vida republicana, estamos siendo testigos de una GROSERA RENDICIÓN ante la presión de una derecha enajenada, de la Sociedad Nacional de Minería, de la CONFIEP, de la prensa limeña corrupta y de las Transnacionales, tanto así como para que cambie rápidamente de un discurso a otro de manera cínica, por no decir descarada, sin ningún pudor ni respeto por el pueblo que lo eligió. Hoy, aquella propuesta, que nos planteaba la revisión de los contratos con las transnacionales mineras, el cambio de la constitución, cárcel para los corruptos, inhabilitación de por vida para que éstos asuman la función pública etc. lo ha arrojado fácilmente al tacho de la basura, complaciendo así a los grupos de poder económico locales y a las transnacionales, quienes seguramente estarán saltando de alegría y riéndose de oreja a oreja en los bufets limeños y estadounidenses, de un Presidente que resultó mucho más fácil de lo que imaginaban domesticarlo y ponerlo a su servicio.
¡Cómo se puede embaucar a todo un pueblo humilde y pobre, que creyó que el Comandante iba a ser la única esperanza de cambio social en este país! En ellos, los comentarios giraban en torno a encuestas, análisis políticos, opiniones de los expertos, que obviamente reflejaban los ataques que la mayoría de la prensa limeña le hacía al candidato Humala. No cabía duda que Humala era vilmente atacado, es decir, era la piñata de los instrumentos mediáticos de la derecha afines a las transnacionales: “Chavista”, “violentista”, eran los adjetivos más frecuentes en dicha prensa, así como las acusaciones de no tener Programa de Gobierno, o de cambiarlo a éste varias veces, uniéndose a este coro de ataques la mayoría de medios de comunicación locales. Salvo el diario La Primera y Hildebrandt en sus Trece, medios de cobertura nacional y dos o tres de cobertura local, eran favorables al candidato nacionalista, entre éstos últimos canal 45 y el programa radial El Maletero. Lo cierto es que en este clima electoral, lo único que predominaba eran sinceros y honestos deseos que el candidato Ollanta Humala gane las elecciones, en la primera y segunda vuelta. Tanto eran tales deseos que muchos electores, obreros, empleados y madres de familia humildes, lo expresaban rogando a Dios y prendiendo velas a los santos. “Hay diosito ojalá que gane Ollanta”, “urgente, urgente Ollanta Presidente” “El agua no se vende, Ollanta lo defiende” eran algunas de las arengas infaltables en las vigilias y en cuanta movilización se daba a lo largo y ancho de del Perú.
Hoy, a más de cuatro meses de su gestión, es evidente , que hasta el más común de los mortales puede observar esa “gran transformación”, repetimos no del país, sino de su actitud o comportamiento.
La clase política conservadora de la derecha, los ultra liberales y las transnacionales le coloquen el título de ANTISISTEMA. Y, en esta desesperación, también fue acusado, por algunos de operar en favor de Vladimiro Montesinos. La conclusión: Este Ollanta fue un radical convicto y confeso, aparentemente dispuesto a “incendiar la pradera”, el cual cada vez que hablaba generaba expectativa, tanto en el pueblo como en los sectores plutocráticos conservadores, era un Ollanta al que poco o nada le importaba el cacareado ESTADO DE DERECHO. El Ollanta candidato del 2006 nos evoca aquel candidato con su polo rojo llevando la inscripción “Amor por el Perú”, paseándose por las principales ciudades del país, capitales de regiones, provincias y distritos con un mensaje cargado de grandes promesas, que de llevarlos a la práctica probablemente sí que generaban grandes impactos nacionales. En resumen, el Ollanta candidato del 2006 nos alucinaba a todos aquellos peruanos que anhelamos verdaderas TRANSFORMACIONES SOCIALES PARA NUESTRA PATRIA Y NO MAQUILLAJES O MÁS DE LO MISMO, puesto que de maquillajes ya estamos cansados, desde hace más de 180 años.
Aquí observamos a un Ollanta trajinando entre la ambigüedad y la ambivalencia, con tendencia a usar el doble discurso. Y, es que las famosas giras al exterior, especialmente a Estados Unidos parece que le cambia el CHIP CEREBRAL, a tal punto que de rojo pasa a rosado. Ya no habla de Plan de Gobierno sino de “hoja de ruta”, elaborada supuestamente por TODOS LOS ACTORES SOCIALES REPRESENTATVOS, en aras de un gobierno de GRAN CONCONCERTACIÓN NACIONAL. Lo más anecdótico, y para demostrar los giros dados por el candidato nacionalista en “FAVOR DE LA DEMOCRACIA” Y DE LA “ESTABILIDAD ECONOMICA”, "oro y agua es posible".

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